Hace ya un tiempo que tuve la idea de abrir este blog, para poner un punto diferente a las reflexiones del mundo. Y es que en un principio, la idea que da nombre al blog, era escribir en esas noches aciagas, amargadas, trabajando en mi puesto vigilando el fuerte (no, no soy segurata, pero para esta gente como si lo fuera).
La realidad es que comencé el proyecto con mucha ilusión y ganas de reflexionar, pero el tiempo pone a cada uno en su sitio, y como siempre me ocurre en cada actividad, va cayendo poco a poco en el olvido cuando aparece el destello de una nueva tarea. Así me paso la vida, cogiendo y dejando como un repartidor de SEUR.
Pero hay momentos en los que se produce en corto circuito en el cerebro. Se para todo lo que se está haciendo, y comienzas a pensar en recuperar viejas costumbres. Y no lo digo precisamente por escribir este blog, sino por recuperar el hábito de lectura.
Ya, ya se que en una anterior entrada, recomendaba un libro on-line (que algún día tendré firmado por el autor, gran obra), pero aquello acabó siendo un caso aislado. Hace dos años, por casualidades del destino acabé trabajando en un departamento de soporte en Madrid. Tuve que vivir durante dos meses con un compañero francés, que no hablaba nada de español, y después de una dura jornada de trabajo, lo que menos me apetecía era sacar la tiza y la pizarra y convertirme en profesor. Ya se que pueda parecer muy cruel, ya que ademas yo estaba hospedado en su casa. Pero es que ese tio era bastante raro de por si, y después de entre 8 y 10 horas diarias hablando en ingles y francés con gente de medio mundo, soportándoles, mas que dándoles soporte, pues es tarea árdua complicada, sacar ganas para emprezar por el castellano nivel básico: “Quiero un pincho de tortilla y una cerveza por favor” y “te juro que es la primera vez que me pasa”
Así es como conocí a mi primer amor fallido. Se llamaba La ecuación Dante, de Jane Jensen. Durante esos dos meses, me metía a la cama a las 10 de la noche, enredaba en mi portatil tratando de conseguir una wifi abierta, y terminaba por cojer el libro y tratar de enamorarme. La cosa empezo bien, cuando digo empezó creo que debo referirme a la primera página, pues en cuanto continué, aquello se convirtió en un refrito monstruoso del Código Da Vinci, y no había hijo-madre que lo leyera. Durante aquellos dos meses hice lo que pude, y realmente me fue útil, pero para conseguir dormir más, puesto que no aguantaba mas de media hora leyendo.
Bueno, el tema es que hace una semana se me ocurrió, recuperar el hábito de lectura que tenía más que perdido (como muchos informaticos, encontraba multitud de pasatiempos mejores a través de la red), enganché de nuevo el libro, y puesto que el marcapáginas estaba en el medio, e iba a ser imposible retomarlo; comencé de nuevo. Si antes aguantaba 30 minutos prometo que esta vez no duré mas de 10.
Ante la buena acogida de las memorias de Fuckowski, decidí guardar especial atención a la hora de escoger un título. Y puesto que yo soy un informático muy obsesionado (pienso tanto en ordenadores, como mi novia en comprarse ropa) pues todo residía en seleccionar títulos con esa temática.
Con esa premisa llegó a mis manos el libro “Me da error, anecdotario informático” de Jose Luis Álvarez. Un relato fresco, liviano y cargado de humor. Para alguien como yo, que he trabajado y en cierto modo trabajo, dando soporte a usuarios, es una cura moral grande, porque te ries continuamente. No queria comenzar con otras 600 páginas como con “La ecuación Dante” así que un libro de 170 era perfecto. Tengo que decir a mi favor que me ha durado 2 días, porque si que me ha enganchado desde el principio.
Ahora es cuando no quiero que caiga en saco roto, así que ya tengo una nueva adquisición. Realmente he apostado fuerte; porque, a parte de elegir una obra aún mayor que la de Dante (850 páginas) es un libro polémico. Quizás no por su contenido, sino por las opiniones encontradas. Son totalmente opuestas, cuando digo esto es porque las opiniones vertidas en internet han acabado en discusión en numerosos foros, con enfervorecientes usuarios defendiendo a capa de espada, lo magnífico que es, o lo absolutamente aburrido que opinan los otros. En política sería como enfrentar a los franquistas más arraigados, con los republicanos más radicales.
El libro en cuestión es “Criptonomicón” de Neal Stephenson. Considerado desde 1999 (fecha de la primera edición americana) libro de culto para los hackers. Un libro que habla sobre la ciptografía desde la segunda guerra mundial hasta la actualidad o la de hace 10 años, que en esto de la informática es mucho (vease los años en la informática como los perrunos)
El libro en sí es una Ucronía para los poco entendidos entre los que me incluyo significa que se trata de una reconstrucción lógica, aplicada a la historia, dando por supuesto acontecimientos no sucedidos, pero que habrían podido suceder. Los editores lo han llamado Techno-thriller o Ciber-Thriller, que suena más pijo.
El libro en cuestión ya tiene una continuación, divida en 3 tomos (como en Criptonomicón, nada más que yo tengo una edición con los 3 tomos en 1), lo que convierten esta historia 1500 páginas más larga. Ahora bien, no pienso seguir por ahí, puesto que ahí no hay duda, todo el mundo coincide que no hay por donde cogerlo.
Ahora debo seguir trabajando, ya iré contando cosas sobre Criptonomicón, según vaya avanzando. Ya que ayer me hice con él, y después de un día duro caí rendido en la cama.
Todos los sistemas comienzan a caer de forma continua. El pulso de acelera, el movimiento de personas es cada vez mayor, y los gritos, ay! los gritos.
Oh! no, error grave, error grave, error………